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(Para todos aquellos padres que han sido engañados por sus hijos durante la formación universitaria.)
Hoy quiero hacerme sentir como el mudo ante el público citadino,
ese que espera que le hables en su lenguaje culturísimo
lleno de aspavientos hilando frases incoherentes cual ruín beduino,
y dejando estela de sabihondonería plegada a un buen estilo;
no escuchen mis plegarias, ni mis frases llenas de esperanzas,
¡no!, ahora quiero que me ignoren por no hablarles con lenguaje suave y fino,
esa suma de palabras reboscudas que se espera de un hombre culto,
pero como el habla se me ha negado las trasmito con señas y gruñidos.
Así mero como el mudo dejo hoy mis sentimientos en palabras sin sentido,
porque no quiero que me entiendan, menos que aplaudan este infortunio,
mejor callen en aplausos a los que omiten con sonido cuan ruines han sido,
porque solo así podrán sentirse cobijados y por siempre protegidos;
Hoy quiero como el mudo decir con manos, ojos y mi cuerpo destrozado,
aquí estoy presente más no quiero que me sigan engañando,
¡ya basta de mentiras, de sueños incumplidos,
ahora quiero que me dejen vivir en paz para un futuro cierto y digno!
PD. no es nuestro caso, pero como docentes hemos visto muchos casos. ¡Cuánta desilusión observamos en los padres al conocer la realidad académica de sus hijas o hijos! Ojalá y se tome conciencia del problema.

4 comentarios
sinfonia-urbana
11 abr 2011 | 06:05 PM
Hola ;( huy eso si a de ser muy doloroso ! y frustrante para los papas ! supongo ( total con decir la verdad ) no sirvo para los libros basta y sobra no ???
jajaja no todos son para el estudio !
pero eso de engañar pues si es fuerte
un beso enorme cuidate mucho esa salud !
buen día ;)
muak
patty ;)
abril-ale
12 abr 2011 | 04:36 AM
Ra, conocí un caso. Fue muy doloroso ver a los padres llorando por la acción de su hijo. El chico escaneaba las notas y eso mostraba a sus padres, padres q con mucho sacrificio llevaban pagando tres años de universidad, de hospedaje, de comida, transporte, etc. Sin duda un golpe bajo para esas dos personas que soñaban ver a su hijo transformado en un médico.
Amigo, besos y excelente semana.
argivo
13 abr 2011 | 04:08 AM
Un primo, se graduó (aparentemente), y nunca pisó la un iversidad. Mientras durante seis o siete años, exprimió a los padres. Se vino a saber que no era graduado, porque acorralado, ante la incapacidad para resolver un prob lema del resorte de su profesión, tuvo que confesar el engaño. Saludos. Argivo
rajugo
14 abr 2011 | 08:24 AM
Amigas y amigos, desafortunadamente son situaciones que pasan en cualquier lugar del mundo; es doloroso, como una quemadura que rasga nuestra piel hasta casi desprenderla de nuestro cuerpo. Así vi el rostro de aquél humilde campesino, que después de decenas de kilómetros recorridos para saber de la situación académica de su hija, se da cuenta de pronto que su pedacito de corazón lo había traicionado durante dos años. Esa fue la primera vez que conocí un caso tan dramático, como los que mencionan Abril y Argivo. Hoy el hecho se repite cada vez más.
Ojalá los jóvenes tomen conciencia de la importancia de estudiar y corresponder a los esfuerzos y sacrificios de los padres para darles una carrera universitaria. O por lo menos tomar el toro por los cuernos y decir que no a tiempo.
Un fuerte abrazo a los tres con mucho cariño
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