Me volví casi hermitaño,
revolví las cosas a mi paso,
envuelto en un viejo paño,
así dejé mi pubertad en el ocaso;
al pasar de los dieciocho,
creyendo que ya era todo un hombre,
guardé el brillo de mis ojos
en tus ojos como el azul celeste.
Hoy décadas son ya de desencuentros,
la voz se me apaga lentamente
como se pierde el eco entre los cerros
cuando dices que te vas ahora si por siempre;
y vuelvo a tocar de nuevo a tu puerta
esperando me auxilies ante el cadalzo,
que te apiades del dolor que ahora siento
y veas que por fin ya he cambiado.
Por ella,
porque sin ella nada valgo...

6 comentarios
abril-ale
28 ago 2008 | 10:15 AM
Ra, precioso poema. Feliz esa persona que te inspira.
Un besito a los dos. :)
rajugo
29 ago 2008 | 02:20 AM
Gracias amiga Abril, aunque debo aclararte que este poema salió de allá, de muy dentro de mi alma desolada y se refiere a la vida, sin la cual nada es posible...
Es que he leído algunas cosas muy pesimistas y me apropié de ellas, pero sólo para componer este pequeño poema, ¿eeh?
Besitos con cariño
golosinas
30 ago 2008 | 12:35 AM
Realmente por el ser amado, somos capaces de cambiar y de hacer cosas que antes creiamos imposibles.
bonitas palabras amigo.
un gran beso.
rajugo
31 ago 2008 | 02:07 AM
Gracias golosinas e igualmente te mando un besote del alma...Que sigas bien al igual que toda la familia. Hasta pronto
lo-que-hay
2 sep 2008 | 05:32 PM
Hola rajugo
Muy bonito el poema en un amor no correspondido y difícil de olvidar. Cuanta dependencia de otra persona cuando dices que sin ti nada valgo, no?
Saludos
rajugo
3 sep 2008 | 01:50 AM
Así es Juan, la dependencia es una relaidad de la relación sentimental entre la pareja. Algo complejo, pero que surge ante la necesidad de seguridad, de protección del otro, ya sea la mujer o el hombre.
Gracias por pasar y dejar tu huella.
Un abrazo con cariño.
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