Tal vez no tenga el ánimo para amarte,
ni siquiera para buscarte hoy,
pero algo dentro de mi se revela
diciéndome no cometas de nuevo el mismo error.
Las hojas de los árboles caen al pasar del tiempo,
el viento las arrastra inmisericorde rasgando su piel,
demoliendo implacable su lastimado cuerpo; 
nada va quedando del otrora inmutable rostro
sus manos crispadas parecen dos garras de fiera
resistiéndose a morir por dentro.
Todos callan al silencio de la noche,
la gargantadas de aire se pierden entre las ramas,
no dejan huella y con todo acaban;
la vida se vuelve polvo y el polvo se vuelve nada,
una sombra caprichosa amenaza entre las olas
dejando su aliento herido y su cuerpo diluido en la espesa niebla.

4 comentarios
marcela
29 jul 2006 | 01:26 AM
Verbo, no importa cual, pero comunica, atrofia y gana.
No llevo poco en esto del verbo y no es por gratificación, es por la necesidad de que el verbo se conjugue y de para hablarlo y para compartirlo.
Hoy sólo medito, depués te daré muestras de mis sopa.
Un beso,
M.
rajugo
29 jul 2006 | 01:51 AM
Veo que estás en línea Marcela; y si, me di cuenta tarde de que no eres nueva en esto. Tienes toda la razón: el verbo comunica, su principal razón de ser...Gracias por comentar en mi blog. Estamos al pendiente.
walter vidal dias
31 oct 2006 | 04:50 AM
hola
walter vidal dias
31 oct 2006 | 04:52 AM
muy bueno
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