Cien gentes se encontraban
Gozando de noche muy bohemia,
Un sinfín de plantas verdes
Se quejaban por doquiera.
Me acerqué a ellas cauteloso
Preguntándoles intrigado,
Por qué se encontraban tristes
Si adornaban bellamente el espacio.
Contestaron casi al unísono:
No estamos tristes por nosotras
Sino por alguien abandonado,
Solitario, casi moribundo
De tantos golpes de zapatos.
¿De quién hablan ustedes
Que no alcanzo a entenderles
Si la tierra siempre ha sido
Quien más pisadas ha resistido?
¡No!, contestan sollozando,
No se trata de nuestra tierra
Sino de un clavel ayer hurtado
Y que al patio ha sido arrojado.
El nos salvó de las dolencias
Al ofrecerse como regalo,
Salvándonos de morir
Como él, también a pisotazos.
Como nosotros fue despreciado
Quedando a la deriva en el patio,
Siendo objeto de ultrajes viles
Que poco a poco con su existencia acabaron.
Oh!, clavel que en el patio ahora quedas
Salvarte de la gente yo quisiera,
Para ponerte como guardián eterno
De mi sombra al proyectarse sobre la tierra.
Amigas que se aferran a la vida
Hagan fértil la pureza de la tierra,
Cuiden lo que siembren con cariño
Y dejen de matar la Naturaleza.

2 comentarios
Eleanor
17 may 2006 | 04:24 PM
Pobre clavel... de hoy en adelante los voy a querer...
sorry por tener abandonado esto... pero no lo olvido... un beso.
rajugo
28 may 2006 | 07:29 AM
Gracias Eleanor, aunque parece que andamos en las mismas condiciones. El trabajo absorve a ratos... Besos
Escribe un comentario