Veo, pero no parezco, oigo más no lo siento,
Y cuando encumbrado estoy parezco y luego siento.
Vaivenes de la vida el martirio y la dicha juntos,
Caminando de la mano unidos cual viejos amigos del laberinto.
Veo, oigo, me parezco;
Siento, estoy presente de cuerpo entero,
Entonces soy no solo me parezco,
Oigo y veo casi entristecido como lúgubre lamento
De quien siente pasar de largo un suspiro y el sufrimiento.
Lo veo y también lo siento. Está aquí presente
Midiendo mis palabras y mi aliento,
Desgarrando una a una las palabras que voy diciendo,
Tronando contra el desdén de quien musita contra el viento.
Oigo, estoy aquí presente
Invernando con el tiempo; dejando pasar la vida
Incumpliendo los deseos de mirar tu piel
Sin cubrirte con mi cuerpo, olvidando que estoy para oírte
Y repetirlo sin lamentos.
Estoy aquí y no te siento; qué has hecho de tu cuerpo
Pues su aroma ya no huelo. Dónde quedó el remanso aquél
De tus labios que deseo, que ahora ni oigo, ni veo,
Y tampoco estoy sintiendo.
¿Dónde, dime dónde quedó tu candoroso cuerpo?

3 comentarios
Amaru
31 ene 2006 | 02:20 PM
El cuerpo no importa si su alma te pertenece.
Un beso.
elflako
1 feb 2006 | 05:37 AM
El cuerpo pasa pero el alma queda grabada en el corazón y en el pensamiento.
Saludos
mj
2 feb 2006 | 08:49 PM
Uno ama un alma, no un cuerpo.. el cuerpo es solo una ilusión optica del cual podemos gozar momentaneamente.
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