Qué desesperante resulta comprometerse y no cumplir como uno quisiera
dejar que la vida nos gane llenando nuestro camino de barreras insalvables,
romper el tiempo en mil pedazos y dejar solo unos cuantos para comunicarnos
con todos nuestros amigos, colegas y familiares hoy distantes;
Cuántas veces pedir perdón resulta la forma fácil de salir al paso
sin ver que los caminos se separan cuando no hay de por medio justificación alguna,
cuando la desesperanza se apodera de nuestras mentes por cada fallo,
por cada promesa rota mientras se encajona la vida en cuatro paredes de angustia;
Ya no prometeré nada, ya no quiero dejar morir la fe ni la confianza,
sin ellas jamás podré seguir dentro del camino delineado para ustedes,
ustedes que son mi motivo para navegar los mares de las letras
y ahora no les tengo a mi lado con la fuerza del cariño que nos unía antes.
Pero se que lo merezco, no por ser como soy, porque se que soy sincero,
lo que digo y doy son con el corazón, este corazón que tanto quiero,
que tantas emociones ha vivido con ustedes desde hace varios años
y que hoy palpita recordando que antes estaban y que ahora se han marchado.
Deseperante si, pero la vida nos ha permeado nuestro actuar en mil pedazos....
(Abrazos a tod@s con cariño).
Tal vez no creas que sea cierto lo que estás viviendo,
Hace aproximadamente un mes que se me invitó a un congreso de la ALAIC (Asociación Lationamericana de Investigadores de la Comunicación). La asistencia fue organizada por otro maestro con el objeto de llevar un grupo de estudiantes de comunicación de nuestra institución a que conocieran a los investigadores del área y a estudiantes de otras universidades con los cuales pudiesen relacionarse.
Nunca había reparado en tí,
La verdad no entiendo a quienes tratan de engañar