Así nada más, sin planearlo siquiera,
sin pensar en las consecuencias,
sin mediar palabras entre los dos
todo parecía tan normal como antes;
pero no, no había aquella mañana llena de luz,
ni el cantar de los pájaros entre los árboles,
todo era tan distinto que sin quererlo,
así nada más, dejé que te fueras;
hicieron falta las palabras,
aquellas caricias al oído que nos unían el uno al otro
como dos cuerdas bien atadas por los extremos,
para que nada cambiara y te quedaras para siempre;
pero no, nada había de aquello placentero que nos unía,
todo había terminado aquella noche sin estrellas
cuando ambos, sin quererlo, tropezamos con los celos;
y así, así nada más, te fuiste alejando poco a poco
cual ráfaga de viento que azotara nuestros cuerpos
como dos frágiles arbustos que se mantenían al suelo aferrados..
Así nada más,
sin esperanzas de que volvieras
y con el alma destrozada por el llanto
mis ojos ante tu partida se cerraron...
Así nada más,
sin despedirte, sin una mirada siquiera,
fue cayendo sobre aquel abismo
de la inmensa soledad que hoy me aterra.
...(Para quienes han sufrido
la pérdida de un amor que creían indestructible)....